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Finalizar un contrato de alquiler no siempre es tan sencillo como entregar las llaves. Uno de los aspectos más importantes —y que más dudas genera— es el plazo de preaviso para dejar un alquiler.

La normativa en España varía según el tipo de contrato: vivienda habitual, alquiler temporal o alquiler de habitación. Conocer qué dice la ley en cada caso es clave para evitar penalizaciones económicas o conflictos con el propietario.

Una gestión profesional del alquiler permite anticipar este tipo de situaciones. En Cuarta Planta ayudamos a propietarios a estructurar contratos claros y evitar conflictos desde el inicio.

Vivienda habitual: preaviso según la Ley de Arrendamientos Urbanos

En los contratos de alquiler de vivienda habitual, el preaviso está regulado por la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU).

Los plazos de preaviso en un contrato de alquiler no son los mismos en todos los casos. Dependen de dos factores clave:
quién comunica la finalización (propietario o inquilino) y la fecha en la que se firmó el contrato.

Si es el inquilino quien quiere dejar la vivienda:

– En contratos firmados antes del 7 de marzo de 2019, el preaviso habitual es de 1 mes.

– En contratos firmados a partir del 7 de marzo de 2019, el preaviso es de 2 meses.

Si es el propietario quien comunica la finalización:

– En contratos firmados antes del 7 de marzo de 2019, el preaviso es de 1 mes.

– En contratos firmados a partir del 7 de marzo de 2019, el preaviso es de 4 meses.

Estos plazos están vinculados a los cambios introducidos en la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU), por lo que es importante revisar siempre la fecha del contrato y sus condiciones específicas.

Si no se respeta este plazo de preaviso, el propietario puede reclamar:

– Las mensualidades correspondientes al periodo no avisado.

– La indemnización pactada en el contrato, si existe.

En este contexto, contar con un contrato bien redactado es clave. Puedes ampliar información en nuestro artículo sobre cómo preparar correctamente un contrato de alquiler.

Inquilino entregando llaves tras cumplir preaviso de alquiler
cuando avisar para dejar un alquiler

Alquiler temporal: lo que se pacta es lo que manda

En los contratos de alquiler temporal, la LAU no establece reglas específicas de preaviso, ya que se consideran arrendamientos para uso distinto de vivienda.

Por tanto:

– El preaviso depende de lo pactado en el contrato.

– En ausencia de acuerdo, se aplica el Código Civil.

Esto hace especialmente importante revisar las condiciones antes de firmar. En la práctica, los plazos pueden variar (15, 30 o 60 días), dependiendo de cada caso.

Además, el inquilino puede resolver el contrato si el propietario incumple sus obligaciones, como:

Alquiler de habitaciones: claves para evitar errores

El alquiler de habitaciones tiene una casuística propia. No está regulado directamente por la LAU, por lo que:

– Se rige por lo establecido en el contrato

– Y, en su defecto, por el Código Civil

Aquí es fundamental distinguir:

✔️ Contrato conjunto (piso completo)
→ Se aplica la LAU

✔️ Contrato individual por habitación
→ Se aplica lo pactado o, si no existe, el artículo 1581 del Código Civil, que establece un preaviso equivalente al periodo de pago (habitualmente 30 días)

Conclusión

El plazo de preaviso para dejar un alquiler no es único: depende del tipo de contrato y de lo que se haya pactado.

La clave está en revisar el contrato, respetar los plazos y dejar constancia por escrito.

En Cuarta Planta trabajamos para que propietarios e inquilinos tengan procesos claros, seguros y sin fricciones. Porque una buena gestión empieza siempre por una buena base legal.

Con la reciente derogación del Real Decreto-ley 16/2025, se abren nuevas posibilidades tanto para reactivar los procedimientos judiciales como para solicitar compensaciones económicas. Te explicamos qué ha cambiado y cómo puede afectarte.

La suspensión de desahucios por motivos de vulnerabilidad social ha sido, desde 2020, una de las medidas más controvertidas en materia de vivienda. Aunque su objetivo es proteger a los colectivos más vulnerables, esta situación ha generado importantes perjuicios económicos a propietarios, que han visto bloqueada la recuperación de sus inmuebles durante meses —o incluso años— sin percibir renta alguna.

 

Fin de la suspensión automática de desahucios: qué implica para los propietarios

Desde 2020, distintos reales decretos permitían la suspensión de los desahucios cuando el inquilino acreditaba una situación de vulnerabilidad. Esta medida, recogida inicialmente en el Real Decreto-ley 11/2020, fue prorrogándose en el tiempo, generando una gran inseguridad jurídica para los propietarios.

Con la derogación del Real Decreto-ley 16/2025, deja de aplicarse la suspensión automática, aunque el procedimiento sigue condicionado por la Ley 12/2023, de Derecho a la Vivienda, que puedes consultar íntegramente en el Boletín Oficial del Estado.

En la práctica, esto significa que:

1  El propietario puede solicitar el levantamiento de la suspensión del desahucio.

2  Se deben respetar los plazos legales actuales:

                      Hasta 2 meses de espera general.

                      Hasta 4 meses si el propietario es gran tenedor.

3  Si los servicios sociales no ofrecen una alternativa habitacional en ese plazo, el lanzamiento podrá ejecutarse.

Estos procedimientos se tramitan siempre a través del órgano judicial correspondiente, conforme a la normativa procesal vigente, supervisada por el Consejo General del Poder Judicial.

contrato alquiler

Compensación económica por suspensión del desahucio: quién puede solicitarla

Además de recuperar la posesión del inmueble, la normativa prevé la posibilidad de reclamar una compensación económica por los ingresos dejados de percibir durante la suspensión del desahucio.

Podrán solicitarla aquellos propietarios cuyo procedimiento haya sido suspendido al amparo del Real Decreto-ley 11/2020 o de cualquiera de sus prórrogas posteriores.

Aspectos clave a tener en cuenta:

La cuantía de la compensación se calcula teniendo en cuenta:

La renta dejada de percibir, si es inferior al precio medio de mercado.

Los gastos asumidos por el propietario durante ese periodo (IBI, comunidad, suministros no repercutidos, etc.).

Cómo y dónde solicitar la compensación por desahucio suspendido

Los interesados deben presentar su solicitud en la página web de la Comunidad Autónoma correspondiente preferentemente por vía telemática. 

Documentación habitual requerida (puede variar):

DNI/NIF/NIE del interesado o representante.

Solicitud de compensación firmada.

Identificación del medio electrónico, o en su defecto, lugar físico en que se desea que se practique la notificación.

Contrato de alquiler o acreditación del precio de mercado.

Auto judicial de suspensión y, si procede, de levantamiento.

Justificación de gastos soportados por el propietario.

Datos bancarios para el abono de la compensación.

El plazo máximo de resolución es de tres meses, prorrogables excepcionalmente. En caso de no recibir respuesta, la solicitud se considera estimada por silencio administrativo positivo.

 

Conclusión

La suspensión de desahucios ha supuesto un impacto económico relevante para miles de propietarios. Los cambios normativos actuales permiten, por un lado, reactivar los procedimientos judiciales y, por otro, reclamar una compensación económica por los perjuicios sufridos.

Dada la complejidad legal, los plazos estrictos y la documentación exigida, contar con asesoramiento especializado en gestión del alquiler es clave para no perder derechos ni oportunidades.

Al momento de firmar un contrato de alquiler, una de las dudas más comunes es quiénes deben aparecer como titulares en el documento. Aunque la ley no exige que todos los residentes figuren en el contrato, hacerlo puede proporcionar mayores garantías tanto para el arrendador como para los inquilinos. En este artículo, analizamos quiénes deben firmar el contrato de arrendamiento y por qué es importante.

¿Por qué es recomendable incluir a todos los residentes?

Si bien no es obligatorio, es aconsejable que todas las personas mayores de edad que vayan a vivir en la vivienda figuren en el contrato. Esto incluye a aquellos que, en el momento de la firma, no tengan ingresos estables.

Ventajas de incluir a todos los inquilinos

Mayor seguridad para el arrendador: Si uno de los residentes no puede pagar el alquiler, los demás serán responsables solidariamente.

Reducción del riesgo de impagos: Un inquilino que no trabaja actualmente podría hacerlo en el futuro, aportando más estabilidad financiera.

Derechos y obligaciones compartidas: Todos los inquilinos estarán protegidos por la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) y deberán cumplir con las condiciones del contrato.

Además, es recomendable pactar que la responsabilidad de los inquilinos sea solidaria, lo que significa que cualquiera de ellos puede responder ante un impago o incumplimiento.

contrato alquiler

¿Qué papel juegan los avalistas en el contrato?

En algunos casos, el arrendador puede solicitar un avalista como garantía adicional. Este puede ser una persona o una entidad bancaria que se comprometa a asumir el pago del alquiler en caso de impago por parte de los inquilinos.

¿Por qué es importante que el avalista firme el contrato?

Compromiso legal: Al firmar el contrato, el avalista acepta la obligación de cubrir los pagos en caso de incumplimiento.

Mayor seguridad para el arrendador: Se minimizan los riesgos financieros si los inquilinos tienen problemas económicos.

Condiciones claras desde el inicio: Se evita cualquier confusión sobre las responsabilidades del avalista.

Si el contrato incluye un aval bancario, es fundamental que este documento sea revisado por un experto para asegurarse de que cumple con la normativa vigente.

Conclusión

Para garantizar un alquiler seguro y evitar problemas futuros, es recomendable incluir en el contrato a todas las personas mayores de edad que residirán en la vivienda. Esto protege los derechos de los inquilinos y brinda mayor seguridad al arrendador en caso de impagos.

Además, si se solicita un avalista, es imprescindible que este firme el contrato, asegurando así su compromiso legal.

En cualquier caso, siempre es aconsejable contar con la asesoría de un experto en arrendamientos para redactar un contrato que garantice los derechos y obligaciones de ambas partes.

Los daños en una propiedad alquilada son una gran preocupación para los propietarios aunque el desgaste natural es normal, en este artículo de daremos algunos consejos para proteger tu propiedad.

Cómo prevenir daños

Como es habitual, tomar medidas preventivas es la mejor forma de que los inquilinos sean cuidadosos con la propiedad. Destacaríamos tres medidas que se han demostrado muy eficientes:

Añadiríamos una cuarta medida informal, que es la de crear un buen ambiente entre propietario/administrador e inquilino. Las personas somos reticentes a causar daños a quienes tenemos en buena consideración.

Como proteger de los daños tu propiedad alquilada

Cómo evitar sobresaltos en el coste

Aunque tomemos todas las medidas preventivas, nunca podremos prevenir ciertas reparaciones y urgencias o que algún inquilino poco cuidadoso o, incluso, malintencionado pueda dejar la propiedad en mal estado. Ello nos puede causar un coste puntual muy importante que es recomendable prevenir. Tenemos tres medidas complementarias que nos ayudarán a prevenir gastos imprevistos:

1. Cobrar un depósito de seguridad suficiente para cubrir los posibles daños responsabilidad del inquilino. Las opciones más habituales son garantías adiciones y fiadores.

2. Contratar un seguro de continente con el mínimo de contenido para cubrir armarios, cocina, etc. Si se entrega amueblado, aumentar el continente hasta cubrir todo el ajuar. Es importante asesorarse con un experto en seguros sobre qué es continente y qué contenido, así como evitar duplicidades con el seguro de la comunidad.

3. Solicitar al inquilino la contratación de un seguro de Responsabilidad Civil, que cubra aquellos daños que pueda causar.

Conclusión

En el momento de formalizar el alquiler, es importante tomar tanto medidas preventivas para garantizar el buen cuidado y mantenimiento de la propiedad alquilada, como medidas ejecutivas para minimizar los costos económicos imprevistos.

Una vez ya está alquilado, es recomendable tener una buena relación con el inquilino, que mejorará el cuidado de la casa y facilitará los acuerdos sobre los inevitables “grises” en las responsabilidades.